Advertencias a considerar antes de utilizar cannabis

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El cannabis es una de las drogas que más se abusa ilícitamente, y puede producir dependencia física y psicológica [1-3]. Tiene efectos complejos en el sistema nervioso central, puede causar deterioro cognitivo, afectar la memoria, producir cambios de estado de ánimo, percepción alterada, y la disminuir el control de los impulsos [4-6]. Los pacientes deben ser supervisados ​​cuando se inicia la administración.

Fumar Cannabis Medicinal ConscienteDosificación: En el caso de fumar/vaporizar cannabis, la dosis requerida para lograr los efectos terapéuticos y evitar efectos adversos es difícil de estimar y se ve afectada por el origen del material vegetal, su procesamiento, y por las diferentes técnicas de los fumadores. Estas técnicas incluyen la la profundidad de inhalación, duración de la retención de la respiración y, el número y frecuencia de inhalaciones, así como la cantidad de cigarrillo que es fumado o la cantidad de material vegetal que se vaporiza. Fumar o vaporizar deben proceder lentamente y con cuidado, de manera gradual y deben cesar si la persona comienza a experimentar los siguientes efectos: desorientación, vértigo, ataxia (descordinación en el movimiento), agitación, ansiedad, taquicardia e hipotensión ortostática, depresión, alucinaciones, o psicosis. Tampoco existe información suficiente en relación con la administración oral, pero el paciente debe ser consciente de que los efectos tras la administración oral sólo comienzan a sentirse 30 minutos a 1 hora o más después de la ingestión, y que el consumo de productos a base de cannabis (por ejemplo, galletas, productos horneados, etc) deben proceder lentamente, y que los comestibles se deben consumir en pequeñas cantidades a la vez, con el fin de medir los efectos y evitar una sobredosis.

PsicosisPsicosis: Cualquier persona que experimente una reacción psicótica aguda de cannabis o cannabinoides rápidamente debe dejar de tomar el medicamento y buscar atención médica inmediata. Una reacción psicótica se define como una pérdida de contacto con la realidad que se caracteriza por uno o más de los siguientes episodios: cambios en los patrones de pensamiento (dificultad para concentrarse, pérdida de memoria y/o pensamientos desconectados), delirios (falsas creencias no ancladas a la realidad), alucinaciones (ver, oír, gustar, oler o sentir algo que no existe en la realidad), cambios en el estado de ánimo (intensos estallidos de emoción, o ausencia  de emociones), comportamiento muy desorganizado o palabras y pensamientos de muerte y suicidio [7].

Riesgos laborales: Los pacientes que utilizan cannabis deben ser advertidos de no conducir o realizar tareas peligrosas, como manejar maquinaria pesada, porque el deterioro de la agudeza mental y la coordinación física como resultado del uso de cannabis o cannabinoides puede disminuir su capacidad para realizar estas tareas [8]. Dependiendo de la dosis, el deterioro puede durar más de 24 horas después del último uso, debido a la larga vida media de Δ9-THC. Por otra parte, el deterioro puede exacerbarse con el co-consumo de otros depresores del SNC (por ejemplo, benzodiazepinas, barbitúricos, opiáceos, antihistamínicos, relajantes musculares, o alcohol).

Embarazo: Estudios preclínicos sugieren que el tono endocannabinoide desempeña un papel crítico en la fertilización, el transporte del oviducto, la implantación y el desarrollo del feto/placentario [9]. Un estudio clínico piloto sugiere que niveles circulantes altos de anandamida se asociaron con una mayor incidencia de aborto involuntario [10]. Por lo tanto, hay un riesgo de que la exposición materna al cannabis o cannabinoides podría potencialmente afectar negativamente la concepción y/o el mantenimiento del embarazo. Además, el uso de cannabis durante el embarazo se debe evitar, ya que hay cierta evidencia (aunque no es concluyente) de problemas de desarrollo a largo plazo en los niños expuestos al cannabis en el útero [11,12]. Los hombres, especialmente aquellos en el límite de la infertilidad y que tienen la intención de formar una familia, es desaconsejable el uso de cannabis ya que la exposición al cannabis o THC podría reducir las tasas de éxito de embarazos deseados.

Lactancia: Los cannabinoides se excretan en la leche humana y pueden ser absorbidos por el bebé lactante [13,14]. Debido a los riesgos potenciales para el niño, las madres lactantes no deben consumir cannabis.

* Toda esta información ha sido extraída y traducida desde: Abramovici, H., Chief, H. O., Bureau, R., Room, L. I., Block, O., Manitoba, C., … & Olivetti, C. Information for Health Care Professionals. Informe elaborado por el Departamento de Salud del Gobierno de Canadá para los profesionales de la salud que trabajan con usuarios de cannabis medicinal.

Referencias

1. Vandrey, R., & Haney, M. (2009). Pharmacotherapy for Cannabis Dependence.CNS drugs, 23(7), 543-553.

2. Lichtman, A. H., & Martin, B. R. (2005). Cannabinoid tolerance and dependence. In Cannabinoids (pp. 691-717). Springer Berlin Heidelberg.

3. Budney, A. J., & Hughes, J. R. (2006). The cannabis withdrawal syndrome.Current Opinion in Psychiatry, 19(3), 233-238.

4. Johns, A. (2001). Psychiatric effects of cannabis. The British Journal of Psychiatry, 178(2), 116-122.

5. Solowij, N., Stephens, R. S., Roffman, R. A., Babor, T., Kadden, R., Miller, M., … & Vendetti, J. (2002). Cognitive functioning of long-term heavy cannabis users seeking treatment. Jama, 287(9), 1123-1131.

6. Ramaekers, J. G., Kauert, G., van Ruitenbeek, P., Theunissen, E. L., Schneider, E., & Moeller, M. R. (2006). High-potency marijuana impairs executive function and inhibitory motor control. Neuropsychopharmacology,31(10), 2296-2303.

7. American Psychological Association. (2000). Diagnostic and statistical manual of mental disorders-IV-TR. Washington, DC: American Psychological Association.

8. Williamson, E. M., & Evans, F. J. (2000). Cannabinoids in clinical practiceDrugs, 60(6), 1303-1314.

9. Battista, N., Pasquariello, N., Di Tommaso, M., & Maccarrone, M. (2008). Interplay between endocannabinoids, steroids and cytokines in the control of human reproduction. Journal of neuroendocrinology, 20(s1), 82-89.

10. Habayeb, O. M., Taylor, A. H., Finney, M., Evans, M. D., & Konje, J. C. (2008). Plasma anandamide concentration and pregnancy outcome in women with threatened miscarriage. JAMA: The Journal of the American Medical Association, 299(10), 1135-1136.

11. Fried, P. A. (2002). Conceptual issues in behavioral teratology and their application in determining long‐term sequelae of prenatal marihuana exposureJournal of Child Psychology and Psychiatry, 43(1), 81-102.

12. Richardson, G. A., Ryan, C., Willford, J., Day, N. L., & Goldschmidt, L. (2002). Prenatal alcohol and marijuana exposure: effects on neuropsychological outcomes at 10 years. Neurotoxicology and teratology, 24(3), 309-320.

13. Perez-Reyes, M., & Wall, M. E. (1982). Presence of delta9-tetrahydrocannabinol in human milk. The New England journal of medicine,307(13), 819.

14. Garry, A., Rigourd, V., Amirouche, A., Fauroux, V., Aubry, S., & Serreau, R. (2009). Cannabis and breastfeeding. Journal of toxicology, 2009.

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